“Un viaje hacia El País Invisible”, Dionisio Cañas. Prólogo

La piel del mundo y El País Invisible

Cada vez que miramos una cosa, una persona, un animal, una piedra o una planta lo que vemos es sólo “la piel del mundo”. Por experiencia sabemos que detrás de esa piel del mundo hay “otro mundo” complejo e intrincado que no conocemos completamente, pero que sabemos que está ahí dentro, detrás del velo, de la piel, de la cáscara, de la superficie; todo eso es parte de El País Invisible que asumimos rutinariamente sin cuestionarlo, pero el verdadero País Invisible está dentro de nosotros mismos.

Cuando escribimos una palabra estamos leyendo la piel del lenguaje, pero también estamos leyendo su significado invisible, sus connotaciones, sus ramificaciones, sus significados emocionales e intelectuales, personales y colectivos, locales y universales.

El lenguaje escrito es sólo un espejismo que nos puede orientar hacia la realidad que hay detrás de cada palabra y, del mismo modo, nos puede desorientar, nos puede llevar por caminos equivocados, por laberintos de emociones y de reflexiones que no siempre coinciden con la supuesta realidad hacia la que las palabras señalan; todo eso es también parte de lo que tendremos en cuenta en este viaje hacia El País Invisible.

Los diferentes lenguajes de las artes visuales y de la arquitectura, del mismo modo, son señales que tenemos que descifrar porque detrás de esa apariencia hay mensajes ocultos, realidades invisibles que nos llevan a pensamientos y significados que van más allá de un cuadro, de una escultura, de una foto, de una película, de las formas de un edificio, por fuera y por dentro.

Por muchos esfuerzos que hagan los artistas y los museos por explicarnos una pieza de arte conceptual, una instalación, un cuadro, un dibujo, una foto, un edificio, nuestra mente nos impulsa más allá de sus explicaciones, más allá de los objetos, de los objetivos y de la intencionalidad de los artistas, los arquitectos y los curadores.

Yo no he subido a ninguna montaña, a ninguna torre óptica, atalaya, campanario, minarete o rascacielos para ver la realidad que podía estar oculta detrás del horizonte que tenía fuera y dentro de mí. Yo simplemente he viajado física y mentalmente. Por muchos libros que haya leído, ningún libro me ha dado todas las respuestas a mis preguntas. Por mucho que haya reflexionado, nunca he llegado a conocer completamente mi realidad interior ni tampoco la de los otros.

Poseo la energía del que inicia un viaje pero que nunca llega a su destino porque cada etapa, cada parada, me ha llevado a otro lugar, a otra pregunta. Soy el secretario de mis propias dudas, el cronista de un viaje sin retorno hacia El País Invisible, un país imposible de describir pero que existe precisamente en su imposibilidad, en su invisibilidad, porque es un impulso, una energía que cada uno de nosotros llevamos dentro.

Existe una lógica horizontal, vertical, circular, en espiral, etc., que nos transporta de una cosa a otra, sin que se rompa la cadena, la continuidad de deducciones inteligibles para cualquier persona, dependiendo del nivel de complejidad del tema que tratamos; es la lógica científica. La otra lógica, “la lógica de la aparición”, difícilmente se puede explicar a través de la razón o de un lenguaje “razonable”. La lógica de la aparición es frecuente en el ámbito de las religiones y no necesita ser explicada, pero a veces es utilizada por los mercaderes de la fe para vender verdades a aquellas personas que están sedientas de paz, hambrientas de respuestas fáciles a preguntas y respuestas que la ciencia no parece poder describir plenamente.

La lógica científica nos puede explicar el origen del Universo, pero no el origen del origen del Universo. La lógica de la aparición nos dirige hacia el origen de todo sin plantearnos ninguna duda porque dudar es comparar y la lógica de la aparición no compara, sino que describe las cosas conforme van apareciendo, haciéndose visibles, ya sea a los ojos físicos, a los mentales o a los del corazón.

El sufismo es una forma individual y única de pensar y de comportarse que armoniza las dos lógicas: la lógica científica y la lógica de la aparición. La lectura de libros que tratan el tema del sufismo, ya sean descriptivos o poéticos, historicistas o ficcionales, a donde te pueden orientar es hacia ese punto personal, individual, único que quizás no puedas ni sepas compartir. Sí podrás describir el viaje, el camino recorrido, pero difícilmente podrás describir el punto, el lugar al que has llegado, el cual es siempre una etapa. Este libro es eso, una descripción de diferentes etapas de un recorrido, de un camino, que no sé si acaba de empezar o está llamado a morir en su propio contenido.

Pero, ¿cuál es la lógica de lo invisible? Para Javad Nurbakhsh (Simbolismo Sufí, tomo 7) lo Invisible (qeyb) “es lo oculto que no puede ser percibido por los sentidos ni comprendido por el intelecto. Es de dos tipos: uno, aquello que no muestra ningún indicio perceptible por el intelecto o el oído, tal como se indica en el pasaje del Corán… lo Invisible: nadie lo conoce salvo Yo (6,59); otro, aquello que permite indicios que generan argumentos intelectuales y transmisiones verbales. Estas cosas ocultas incluyen el Diseñador (al-Sane´) y Sus Atributos y el Día del Juicio y sus estados. A esto es a lo que se refiere el pasaje: Aquellos que creen en lo Invisible (Corán 2,3) […] Con el término lo Invisible se hace referencia a todo lo que el corazón contempla del mundo del más allá”; un mundo que en verdad está en el “más acá”, en tu entorno, en tu interior, en tu Yo.

Si quieres acompañarme en este viaje te llevaré en los primeros capítulos a Nueva York, ciudad donde viví más de treinta años y tuve, sin saberlo, mi primer contacto con la espiritualidad islámica. Muchos años después estuve en la ciudad sagrada de Mashad, Irán, donde mi búsqueda ya iba más encauzada, sobre todo a través de la poesía sufí. Luego a Jerusalén, donde de algún modo se cerró un círculo que había sólo intuido en Manhattan.

También te hablaré de mi obsesiva búsqueda por definir el concepto de “lugar” y de mis relaciones con la lengua árabe, del descubrimiento de algunos rituales zoroastrianos, la primera religión monoteísta aparecida en la antigua Persia, de prácticas iraníes donde el ejercicio y la religión se unen en lo que allí se conoce como “La Casa de la Fuerza”.

Por otro lado, con la ayuda de Edward W. Said, intentaré acercarte a la visión que en Europa hemos tenido hasta ahora del mundo árabe en particular y del islámico en general, más allá de su lado violento, que recorreremos con el poeta árabe Adonis y con quien también descubriremos las afinidades que hay entre sufismo y surrealismo.

Te hablaré del silencio tal y como lo entiende Pablo d’Ors, quien sin aludir al silencio sufí está muy próximo de él. Recorreremos juntos la mirada sufí y la mirada poética. También nos acercaremos a dos temas muy polémicos: el del erotismo y el de la ebriedad en su doble faceta realista y espiritual. Juntos nos acercaremos a dos figuras fundamentales del misticismo islámico: Ibn Arabí y Rumi. En un apéndice del segundo capítulo, o modo de pausa en el camino, podrás leer dos cuentos sufíes relacionados con el amor y la búsqueda de El País Invisible: “El gorro de la invisibilidad” y “El rey y el esclavo”.

En el tercer capítulo además de hablarte de “la escritura invisible”, veremos dos libros esenciales que tratan el tema del viaje místico: Los frutos del viaje y El viaje de los pájaros. En este mismo capítulo veremos la relación que hay entre el viaje místico y el viaje tal y como lo tratan en algunos libros y películas de cienciaficción. Finalmente, en el epílogo, comentaré algunas revelaciones que tuve en la isla de Lesbos y mi experiencia en los campos de refugiados, unas revelaciones que no tienen nada de religiosas sino más bien que me hicieron poner de nuevo los pies sobre la tierra y me enfrentaron a la dura realidad de Europa de la mano de María Zambrano.

Si este libro, si mi viaje, te lleva al fondo de ti mismo, es que has empezado a viajar por tu cuenta, porque en última instancia todo viaje, interior y exterior, en lo que consiste es no sólo en conocer la otredad que nos envuelve y a veces nos ciega, sino el conocernos a nosotros mismos, ese País Invisible que llevamos dentro.

Un viaje hacia El País Invisible, Dionisio Cañas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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